Los cuerpos de la fe: ‘Fuga, hierro y fuego’, de Taibo I

Quizás alguna comprensión rápida e irresponsable de la realidad fija en ideas poco meditadas la circunferencia y los relieves mundo. Y normaliza y difunde, por ejemplo, la opinión de que en Puebla sólo actúa un conservadurismo obediente; lo mismo que en las monjas, las mujeres tal vez más visibles, tan mencionadas como incomprendidas, de la iglesia católica.

Pero la literatura y el periodismo trabajan para recordar que la historia tiene otras formas, otros escurrimientos, otras manifestaciones. Que los olvidos convenientes son a veces inducidos por un esquema de poder que no prefiere la divulgación de la rebeldía y sus ideas, tonos, andamiajes.

2

En Fuga, hierro y fuego, novela publicada en 1979, el asturiano exiliado en México Paco Ignacio Taibo I narra la historia de las monjas poblanas que, en el siglo XVIII, defendieron la legitimidad y autonomía de su estilo de vida contra la iglesia local y la romana, contra el poder político virreinal y el imperial, contra la costumbre, contra el conservadurismo controlador y sus criterios.

Religiosas que, en los albores del estallido de la guerra de independencia, en 1810, prefiguran, germinan la lucha en México por la autonomía; como también sucede en ‘A la voz del rey’, recuento del historiador francés Jean Mayer sobre las revueltas indígenas en Nayarit previas al levantamiento del cura Miguel Hidalgo.

Fuga, hierro y fuego entremezcla el pasado de estas mujeres —agolpadas para definirse frente a los dictámenes de una lejana, ultramarina España— con un presente también represivo, también mustio, el del México de la década de 1970, que entreteje labores para ocultar la verdad y simularla. Para aniquilar oposiciones e inconformidades.

3

El autor, que es al mismo tiempo un personaje, busca la historia de las monjas amotinadas entre documentos y rumores mientras describe su presente de escritor asaltado por el contexto de su realidad: por el celo de su esposa, por las inquietudes políticas de su hijo, por una represión contra estudiantes perpetrada en Puebla en 1973, con al menos cuatro jóvenes asesinados, aclara Taibo I “fuera de la novela”.

Como en el siglo XVIII, en el XX la protesta reclama su virtud de voz de la calle, su forma de ampolla creciente en la piel de la normalidad, en el margen de la satisfacción.

El poder es poder y persigue el dominio del discurso. La literatura responde con la invención y la memoria, como este periodista español que, simulado como personaje, da ecos en la narración de su propia derrota ante el franquismo, de su propia búsqueda de justicia angostada por las criminalidades del mundo.

Pero, como asentó Jim Jarmusch en una de sus películas, la poesía establece los límites del control.

Jarmusch.jpg
Isaach de Bankolé, Gael García Bernal y Jim Jarmusch durante la filmación de Los límites del control (2009). Tomada de imdb.com

Este texto fue originalmente publicado en Fusión México. Imágenes intervenidas por Miguel Mondragón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s