Manubrios, sillines, pinchazos de llanta contra la dictadura

A las asfixias les corresponde la dignidad de la memoria. A los espacios acotados por el autoritarismo, las voluntades del ingenio, las vulnerabilidades de la resistencia.

En 1956, un periodista español de 32 años decidió buscar una ruta para escribir con alguna libertad y pasión lírica en plena dictadura de Francisco Franco. Encontró un nicho para conversar sobre los derrotados y los dejados a la zaga, a pesar de moverse en una disciplina ligada a la gloria, el triunfo y la magnanimidad personal.

Aterido en una prensa domesticada por el generalísimo, quien gobernó España desde 1939 y hasta su muerte en 1975, Paco Ignacio Taibo I decidió convertirse sin experiencia previa en cronista del ciclismo profesional para El Comercio de Gijón, su ciudad natal.

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Sobre esa experiencia, que llevó al novelista asturiano a hablar de las solidaridades y traiciones en los equipos internacionales, franceses, ingleses, italianos, españoles, de las mezquindades de directivos ambiciosos, de las ternuras de los derrotados, de las dignidades de los que pincharon llanta y se desgarraron en la agotadora disciplina de cruzar la montaña en bicicleta, escribió Paco Ignacio Taibo II en su más reciente novela: La libertad, la bicicleta (2018).

Un recuento de las emociones del deporte y de la ruta de salida de Taibo I hacia México, que antes de decidirse a migrar al país de María Félix, de quien también escribió, pasó por Francia, por un accidente automovilístico, por las prisas de teclear en cafés y desvelarse, por la erótica del trabajo del reportero que quiere historias.

Una decisión de mirar en los márgenes, fuera del cuadro del triunfo, donde las envidias y la sed de fama hacen tropezar a la supuesta solidaridad noble que tendría que acompañar al entrenamiento del cuerpo.

PORTADATAIBO

La vida de Taibo I, acompañada de un Luis Buñuel boxeador y un Ángel González meón, se desenvolvió en diversidad de libros sobre comida y cine, sobre Augusto Pinochet y revueltas monjiles en Puebla, sobre Dolores del Río, Charles Chaplin y los poetas de su país natal.

Periodista mexicanizado que inventó al Gato culto y formó a generaciones de reporteros en El Universal, falleció en 2008 con una lamentación de José Emilio Pacheco: hay quien dice que el siglo XXI comenzó con el ataque terrorista a las Torres Gemelas; para mí, el siglo XX terminó con la muerte de Taibo I, escribió más o menos el autor de Morirás lejos.

El hijo de Taibo, también novelista prolífico, recupera a su padre en 80 y tantas paginitas para hacer un elogio del deseo de escribir a brincos de carretera, sobre todo en un panorama amordazado, para volver a consagrar el detalle.

“En México nunca volvió a escribir de ciclismo”, aclara el autor de La libertad, la bicicleta. Todo quizás fue un pretexto para la respiración. ¿Nada más? Nada menos.

Y dedica la historia a “mis queridos hermanos Benito y Carlos, que aún no habían nacido cuando se produjo esta historia”.

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Este texto fue originalmente publicado en las redes de Fusión México. Imágenes intervenidas por Miguel Mondragón.

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