«A la verga el PRI, a la verga»: Zócalo, 1 de julio de 2018

En el Zócalo como en el mundo la demanda determina el precio.

—¿Cuánto cuestan los Amlitos de peluche?

—500 varos, compañero.

De inmediato se adopta la retórica solidaria. Y se estira ante el cliente rebasado por el precio inflado.

—Hay unos más chiquitos a 200. Búscalos.

“A la verga el PRI, a la verga”, grita el espontáneo de sombrero inconfundible. Todo es espontáneo rumbo a la plancha: procesión de bocinazos, matracas, transmisiones, selfies, gritos de “Presidente”, sonrisas.

“Esto no se veía cuando ganaba el PRI”, se escucha.

Y sí. La circunstancia inédita entusiasma a todos los asistentes por primera vez.

El 2 de julio de hace 6 años, tras los intensos meses del movimiento #YoSoy132, los jóvenes se reunieron bajo un cielo nublado en el Monumento a la Revolución, desarmados por una derrota que no adelantó el entusiasmo de mayo, cuando en la Ibero corrieron a gritos a Enrique Peña Nieto; no la adelantó el entusiasmo de los jóvenes rodeando las instalaciones de Televisa para exigir la democratización de los medios y leer poemas de Roque Dalton, de Manuel Scorza, de Idea Vilariño, un exorcismo al Pentágono recogido por Norman Mailer en Los ejércitos de la noche (1968): poemas de ironía contra el poder.

Pero la maquinaria priísta se impuso en donde el #YoSoy132 no había podido moverse, y Peña Nieto aventajó cómodamente en el norte: Coahuila, Chihuahua, Durango, Sonora, Sinaloa; en el centro de país; en la empobrecida Chiapas, en Michoacán.

Y los inconformes marcharon del Monumento a la Revolución, ese que raramente homenajea al plenipotenciario Plutarco Elías Calles, quien hizo del poder personal una estrategia de Estado, al Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Gritos sobre Insurgentes Norte que sabían a nada, a derrota.

Seis años después, el entusiasmo no tuvo que contenerse.

DhEuSqYVAAApGO3
Cartón de Helioflores sobre la elocuencia ciudadana manifiesta en la jornada electoral.

 

Las inseguridades persistieron. Los ciudadanos no están acostumbrados a la victoria. Cada 6 años se repiten los rituales de la desconfianza vigilante, de la incomodidad. En una casilla en Villa Coapa dos sexagenarias ríen sobre los plumones que empuñan para votar. El INE aseguró que sus marcadores no se borran, pero las señoras crecieron en un país de fraudes y robos de paquetes electorales, de quemas de boletas en 1988 y actas selladas en 2006, del totalitarismo de Díaz Ordaz que disparó contra estudiantes en la plaza pública de Tlatelolco, del echeverrismo que desmanteló a la crítica periodística del Excélsior de Julio Scherer para imponer un diarismo cómodo y presidencialista: Lo que usted diga, adalid del Tercer Mundo. Las señoras crecieron en un país de opositores y normalistas desaparecidos, en el México donde los deudos de Lucio Cabañas fueron torturados por un poder priísta que convirtió Guerrero en un feudo personal y un problema hirviente e irresoluble, atravesado por la violencia del narcotráfico, el trasiego de amapola y la segmentación de bandas criminales. Y a Tamaulipas. Y a Sinaloa. Y a Jalisco. Y a Chihuahua. Y a Michoacán.

Así que se ríen por su puñado de plumones negros para asegurarse que su voto sea respetado, aunque no tengan la certeza final, aunque no podrán escrutar hasta el último segundo el conteo de votos. Algo hay que hacer.

Y algo se hizo.

Se repudió el país de la Casa Blanca y los pensionados saliendo a las calles de Veracruz para exigir lo suyo: la retribución solidaria a sus décadas como contribuyentes.

Se repudió que un rector de la universidad más importante del país saliera en línea recta de las oficinas universitarias al gabinete del presidente: priísmos dependientes simulados de autonomía. El gabinete de un presidente que no pudo mencionar los títulos de tres libros sin enredarse en pifias ridículas, pero sí ponerse la camiseta de los Pumas para la fotografía: concordia de apariencias.

30698649_1693503587407092_2680781555231621120_o
El priísta Enrique Peña Nieto sostiene la Copa del Mundo, en el marco del Mundial de Rusia 2018. Foto tomada de Presidencia.

Se repudiaron los desfalcos faraónicos de los Duarte, Javier y César, de Roberto Borge, gobernadores tricolores, y la larga tradición de los mandatarios con acusaciones criminales: Rubén y Humberto Moreira, Guillermo Padrés, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, Mario Villanueva, Andrés Granier, Gabino Cué, José Murat.

Esa cultura de la corrupción que alguna vez mentó Peña Nieto para tratar de suavizar la inconformidad social es, más bien, el sello de la casa: la tradición política que el partido hegemónico ha asentado en los esquemas de poder durante décadas, con truculentos paralelos de desaparición forzada y amedrentamiento ilegal, con clientelismos miserables que gestionan el hambre ajena para asegurar dependencias electorales, con tribus enfocadas en el choque y la intimidación, con gatopardismos atléticos para que el lujo y el saqueo floten en silencio.

Pero, en contraste, la noche del 1 de julio en la plaza pública más importante del país es inaugural.

Antes de las 21:00 horas los rivales de López Obrador ya habían reconocido su triunfo. El PRI encarando al micrófono que la oposición los barrió: inédito. Felipe Calderón, protagonista de la polémica elección del 2006 que nunca se esclareció con rigor y que lo llevó a buscar legitimarse con una declaración de guerra a los días de tomar posesión, y que México sigue perdiendo, se replegó en Twitter: inédito. Vicente Fox, principal troll del tabasqueño, se replegó en Twitter hasta con un meme y un autoescarnio: inédito.

Captura de pantalla 2018-07-03 a la(s) 14.44.05

Un momento inaugural donde el mariachi no sustituye a la idea: el entretenimiento debe dar lugar a la estrategia política, exigen los asistentes. “Conferencia, conferencia, conferencia”, corean, sabidos de que AMLO habla en el Hotel Hilton de la Avenida Juárez, a un escaso kilómetro de la Plaza de la Constitución, y quieren saber qué sigue. Los animadores se marean en estrategias y le siguen con “El Sinaloense”, “Caminos de Michoacán”, “Cielito lindo”. Canta y no llores, la resignación lírica nacional.

Pero la estrategia guardaba un secreto: no se trataba de mirar una pantalla sino de escuchar in situ al político que recibió más del 50% de apoyo electoral, de acuerdo con datos del INE. Uno era el mensaje a la prensa nacional e internacional, otra la conversación ciudadana.

Mosquitos de drones sobrevuelan la plaza, un helicóptero persigue la camioneta del tabasqueño. Televisa presume músculo reporteril con una Danielle Dithurbide en motocicleta a menos de dos metros de la ventana donde López Obrador saluda a los simpatizantes.

DhEELCoUYAAvIjb
En su entrada al Zócalo. Fotografía de Santiago Arau, tomada de Twitter.

Entra a las bambalinas. El público gritonea. Cuando, por ejemplo, asegura que el apoyo a discapacitados se implementará desde el primer día de gobierno, una señora con la cara quemada grita de alegría, alza los brazos y luego se abandona al llanto. Por ejemplo.

Tras las decepciones, cabe la esperanza. Y, por supuesto, vuelven a ser indispensables las vigilancias periodísticas y ciudadanas, la participación crítica.

Pero, por una noche, la cumbia y la república se amarran bajo una nube de papelitos celebratorios. Es el murmurar sanguíneo de uno de los países más complejos del mundo. La distracción de concentrarse. El atributo de nacer.

DhIxzXlVMAEZciF
La icónica Torre Latino durante la noche del 1 de julio de 2018. Fotografía de Santiago Arau, tomada de su Twitter.

Luego  del mensaje se acaba la pasión y vuelve la normalidad, que no es normal porque ahora desea, ahora espera la transformación y buscará propiciarla.

“México”, gritan, a dos ciclistas, simpatizantes desbandados por las calles aledañas al Zócalo en busca del taxi nocturno de la reconciliación.

Esta crónica fue originalmente publicada en Fusión México.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s