La ternura encapsulada por zootecnia: Okja (2017)

En su retrato afectivo de una súper cerdita genéticamente modificada para el mejor solaz del carnívoro paladar humano, acostumbrado a la adquisición de la vida entre pasillos refrigerados, la película Okja (2017), dirigida por Bong Joon Ho, construye una crítica a las industrializaciones que desnaturalizan el mundo, lo desangran, lo enlatan y lo maquillan bajo la resonancia de las pasarelas, en el entendido frontal de que a la crueldad operativa del capitalismo y sus rangos reales hay que adelgazarlos hasta una comprensión que los empate con los sentimientos humanos de la comodidad: la empatía, el carisma, la calidez del color y de la frase, el festejo en tanto que sí, en tanto que habitantes de ciudades equipadas para lo que sea, incluidas la joyería y la enajenación, el llano olvido, la vestidísima indolencia.

Okja con Tilda Swinton
La espléndida Tilda Swinton, capaz de erguirse fantástica, desmoronarse patética y sustituirse por una dura gemela pragmática en la misma cinta. Tomada de imdb.com

Con sus conferencias de prensa, sus divulgaciones de la producción cárnica en códigos de concurso mediatizado, su vinculación prepotente de distintas regiones del globo y su rescate entubado y funcional de los valores genuinos de la cultura agrícola, insertando sus propósitos de magnetófono entre campesinos anónimos todavía ligados al tejido tradicional, el corporativo Mirando construye un relato, una versión de la realidad donde no caben el agotamiento del asalariado, la manipulación de la inocencia hacia su explotación televisiva, la acumulación piramidal de riqueza, ante la cual hasta los más favorecidos personajes tienen en cierto punto que arrodillarse, en el ruego de un cheque, y suceder. En suma, la empresa protagónica de la cinta simula bajo rosáceas felpas, reproducidas en distintos soportes y con diversos estampados, las ganzúas mortales urgentes, pragmáticas de las operaciones que posibilitan la repartición desigual del manto económico.

Un relato propagandístico de triunfo con concentraciones de éxito definidas, por supuesto localizadas en la capital imperial operante hoy, que se verá relativizado por la apetencia genuina de trazar una amistad, incluso cuando el interlocutor es un cuadrúpedo, como acostumbran los depositarios infantiles del alma (en este caso la persistente Mija, interpretada por la coreana Seo-Hyun Ahn), o bien por la convicción organizada de que la única conducta digna ante el sistema es la oposición, como ilustra The Animal Liberation Front, la banda de ecológicos activistas vegetarianos que lidera un compasivo Jay (personaje del espléndido Paul Dano), entrenados tanto en la elocuencia necesaria para no perturbar a una menor de edad bajo los lamparazos de la crudeza destripada del estado de las cosas, como en la lealtad a ultranza con relajantes oportunidades de redención (vía tatuaje en el brazo, lección aprendida: «Translations are sacred»).

Okja maltratada con ojos rojos
La cerda Okja con rasgos de maltrato evidenciados por sus ojos rojos. Tomada de imdb.com

Aunque agudiza los efectos de repudio, perturbación y pesadez por enfocar su crítica en los depositarios absolutos de la ternura colectiva, los animales, Okja bien podría estar extendiendo un comentario universal a los modos de la industria: desde la enajenación de las partes, habituadas a matar con puntualidad a cambio de un sueldo mensual, la frivolidad opulenta de las transacciones, como aceptar la compra de un ejemplar porcino a cambio de una escultura de oro macizo, el trazado nítido de lazos de influencia empresarial, donde la asistente personal de la gerente se sabe depositaria de una confianza sin tasa definible en dólares, que la autoriza a permitir y operar cualquier cifra de vejaciones, la construcción de una campaña mediática gigantesca con resonancia a veinte años; hasta la anulación del individuo y sus formas pausadas y regionales de comer arroz en el silencio de la enormidad natural, desventajosa para el pulso de las ventas, cuyas asépticas oficinas requieren contabilidades robustas, o bien hasta el empleo del amor como un recurso más del abanico de las promociones.

Okja pelirroja
El activismo pelirrojo de Red, personificada por Lily Collins. Tomada de imdb.com

Estéticamente impecable, con un elenco de la mejor factura, las resoluciones demasiado nobles de la película la convierten en un episodio chocante y luminoso de la rebeldía contra los despojos monumentales y hacen pensar que la posibilidad actual de vencer las voracidades de la industria se faculta tan sólo en los márgenes de un relato infantil.

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