Tres puntos me regalan una gota de limón

No es furia si no te daña, no es poesía si se la explicas a alguien. El pequeño instante permanente en que alguien no llora. Todo acaba en el vals de la burocracia (no se tolera otra música). Beethoven, romántico ilustrado, me canso de repetir oír las repeticiones inteligentes de la Séptima. Que te ayude a meditar un alemán muerto, consagrado, servil al oficio de la exhibición de otros. Que te amargue su ira a patadas, aunque todo sea un consuelo. Ya tuvo, en su cuaderno, su venganza. ¡No te preocupes por él, ya tuvo su recompensa! Toda la nutria, suya; descansado hasta que deje de respirarle el costillar mullido. De apariencia me hago un edredón, entonces morido. «¿Quién? ¿El edredón o tú?»

Una imaginación sobará el brazo atravesado que tienes en el corazón. Y si pica el anular interno, ¿doctor? Se rasca, viejito. No por joven, vivo. Ni todos los caballos, ni todos los hombres del Rey pondrían de nuevo tu testículo todojunto. Qué manera de quebrarle el sapo a la pedrada. Toda frustrada, con su violencia en estalagmitas sublimes mosqueando en su habitación; que es, por demás, el mundo.

¿Por demás? No hablamos así. España, aparta de mí este cáliz. Traduzcan México. Se dice tlayuda y robo de Chiriquicito. Mero, por venir, la fundación de Nueva Papantla. El ritual interminable de Cuatro Caminos, templo ignoto para este bruto insensible: ¡idiota observador que no contienes los millones! Aviso: los intelectuales no contienen en su labia el dolor de las estructuras.

La vida, ciudad maldita, empieza a arder. Antes, también, se dejó picar por una abeja de las que rondan los dulces de La Merced, olvidó la totalidad de la emoción del cosmos religioso en una iglesia (para más pelos, la de La Soledad, bien chistoso), y se mojó sin orgullo la camiseta en las fuentes públicas que la estricta inversión planeadora calculó para atraer el rascar de barba extranjero. Para los ricos, las alegrías de los pobres son barullos como de animalitos: todas las moscas van al cielo.

Yo ya no quiero quejarme. Cumbia.

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